domingo, 22 de septiembre de 2019

República Dominicana, mucho más que playas paradisíacas


Ocupando los dos tercios orientales de la isla caribeña de La Española se halla un país cuya belleza natural solo encuentra rival en la amabilidad de la gente que lo habita.

República Dominicana es un destino turístico total que ofrece algo a cada tipo de viajero. La gente que piensa que solo existen Punta Cana y sus playas, donde pasar los días tumbado al sol con una pulsera de todo incluido, está realmente equivocada. Para demostrarlo, os recomendamos estos 8 lugares que ver en República Dominicana:

Si quieres recorrer los mejores lugares que ver en República Dominicana con libertad, pero a la vez con una ruta organizada, no dejes de echarle un ojo a las ofertas de Logitravel en este destino. También puedes hacer la consulta en persona en la tienda de Logitravel en Kinépolis, en la Ciudad de la Imagen de Madrid.

1. Parque Nacional de Los Haitises, península de Samaná

Mogote en Los Haitises

En la dominicana península de Samaná se halla uno de los paisajes más bellos que puedes encontrar en el Caribe.

El Parque Nacional de los Haitises – lugar sagrado para los habitantes precolombinos de la isla, los taínos – está compuesto por enormes montículos kársticos, de entre 30 y 40 metros de altura y llamados “mogotes”, que emergen tanto de las azules aguas caribeñas como de la jungla esmeralda que tapiza la península de Samaná.

En la lengua taína, ‘Haitises’ significa ‘Tierras Altas’, pero los atractivos del parque se hallan tanto en la superficie como en las cavidades de la tierra, pues famosas son sus cuevas de agua dulce y salada, entre las que destacan El Arenal y La Línea. En algunas de ellas encontrarás pinturas taínas.

El Parque Nacional de los Haitises puede ser explorado por mar – en kayak, lancha rápida o buceando – o tierra, pero elijas la opción que elijas, no dejes de admirar sus más de 200 especies de aves, delfines, manatíes e incluso el solenodonte, un pequeño animal insectívoro, endémico de la zona, que se encuentra en peligro de extinción.

2. Santo Domingo

Alcázar de Colón, Santo Domingo

Los amantes de la Historia deben saber que Santo Domingo es uno de los mejores lugares que ver en República Dominicana.

La capital del país es una ciudad alegre y acogedora, en la que resalta su espectacular casco histórico – llamada Zona Colonial -, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Las peatonales calles de la Zona Colonial se hallan jalonadas de iglesias, plazas, monasterios, conventos, estatuas y antiguas casonas. Y es que fue en La Española donde Colón levantó los primeros asentamientos de los españoles en América.

En Santo Domingo encontrarás la primera casa de Colón en América, pero también la primera catedral y el primer hospital de las llamadas “Indias Occidentales”.

También merecen una visita los antiguos fuertes, como la fortaleza Ozama, el convento de los Dominicos y los museos del Ámbar y las Atarazanas. Por último, no dejes de visitar la Plaza de Colón y el Alcázar de la Plaza de España.

3. Bahía de Las Águilas y Parque Nacional de Jaragua

Foto Pixabay

La aislada y solitaria Bahía de las Águilas, ubicada en la costa suroeste de República Dominicana,  es una bellísima playa de unos 10 kilómetros de largo. Una de las mejores que ver en República Dominicana.

Su arena blanca refulge bajo el sol caribeño y sus aguas de distintas tonalidades verdes y azules se hallan protegidas por el Parque Nacional de Jaragua. El parque es un paraíso para los ornitólogos y los amantes de la vida que aglutina el mundo submarino.

4. Isla Saona

Isla Saona © David Escribano

En la parte sureste del país, no muy lejos  de la famosa zona turística de Punta Cana, se halla la preciosa isla Saona.

Esta ínsula supone una de las mejores excursiones de un día que puedes realizar en República Dominicana, partiendo varios barcos cada jornada desde el puerto de Bayahibe a isla Saona.

En isla Saona puedes pasear por bonitas playas, internarte en la jungla o visitar el pequeño pueblo de pescadores locales en el que no habitan más de 300 personas. Además, aquí podrás probar algunos de los pescados más sabrosos del país. Sin duda, es uno de los mejores lugares que ver en República Dominicana.

5. Las Cascadas de Damajaqua

Foto Pixabay

También conocida con el nombre de ‘27 Cataratas’, este espectáculo de la naturaleza formado por más de una veintena de saltos de agua y un buen número de frescas pozas en las que darte un baño, se halla en las colinas de la cadena montañosa llamada Corredor del Norte.

Más de 50.000 personas vienen cada año a contemplar una de las mejores atracciones naturales que ver en República Dominicana.

6. Puerto Plata

Puerto Plata es un área llena de hermosas playas salvajes y montañas que te quitan el aliento. Además, es el mejor lugar del país para disfrutar de deportes acuáticos. No en vano, Cabarete – una de las pequeñas ciudades de Puerto Plata – es considerado como la capital dominicana del windsurf y las distintas playas de la zona presentan unas olas que atraen a numerosos surfistas.

Aunque todas estas pueden ser razones suficientes para visitar Puerto Plata, otros atractivos añadidos son su animada vida nocturna y la riqueza cultural que atesora, siendo un gran lugar para aprender todo sobre las antiguas tradiciones de las gentes de República Dominicana.

7. Punta Cana

Al hablar de los lugares que ver en República Dominicana nadie puede obviar a ese gigante turístico, de nivel mundial, que es Punta Cana.

Grandes complejos hoteleros dominan las playas y junglas que se encuentran en una zona que, hace tan sólo unas décadas, era propiedad exclusiva de la Madre Naturaleza. Es el lugar ideal para desconectar de todo y disfrutar de unos días al sol.

Deportes náuticos, actividades de riesgo (como tirolina y paseos en 4×4) y una gran vida nocturna son otros de los atractivos de Punta Cana.

8. Los Alpes Dominicanos

Foto Pixabay

No son pocos los viajeros que acuden a República Dominicana sin estar especialmente interesados en sus magníficas playas caribeñas. Ellos viajan en busca de los mágicos senderos que se internan en las laderas de las verdes montañas que forman los Alpes Dominicanos.

Esta cadena montañosa – que se encuentra a tan solo 80 km de Santo Domingo – forma la columna vertebral de República Dominicana, siendo su parte central un paraíso para los amantes de la naturaleza.

Los Alpes Dominicanos albergan parques nacionales, áreas naturales protegidas, arroyos, valles y bosques, además de algunos de los mejores miradores que encontrarás en el país.

Además, la altitud permite un respiro del calor reinante en el resto del país, permitiendo la cosecha de frutas distintas a las tropicales, como, por ejemplo, las fresas.

Si tienes fuerzas suficientes y afición por el senderismo, no dejes de ascender a la cima del Pico Duarte, que con sus 3.098 msnm es el techo, no solo de República Dominicana sino de todo el Caribe. Una aventura en la que cruzarás paisajes de ensueño y en la que te aguarda un final de vistas de otro planeta.

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Cómo ir del aeropuerto de Praga al centro de la ciudad

Praga es una de las ciudades más románticas de Europa y durante las últimas décadas el influjo de turistas que la visita cada año ha subido como la espuma. Además, sirve como puerta de entrada para explorar otras regiones menos conocidas del país, pero que atesoran secretos que colmarán las inquietudes de cualquier tipo de viajero. Un claro ejemplo es Moravia del Sur, donde ciudades como Brno y Mikulov cuentan con un patrimonio histórico y cultural casi comparable al de Praga, y poseen bellezas naturales tan impactantes como las cuevas de Punkvat.

 

El Aeropuerto de Praga es el Václav Havel, nombrado así en honor al presidente que estuvo al frente del proceso político que culminó con la escisión de Checoslovaquia y la creación de la República Checa, estando 10 años en el cargo.

aeropuerto-praga

El Aeropuerto de Praga consta de cuatro terminales y se halla a unos 16 km del centro de Praga. Para ir del Aeropuerto de Praga al centro de la ciudad tienes las siguientes opciones:

Si no os queréis complicar la vida, aquí podéis reservar directamente vuestro traslado desde el Aeropuerto de Praga a vuestro destino final:

 

Autobús para ir del Aeropuerto de Praga al centro

Como suele ser habitual en casi todos los aeropuertos del mundo, la manera más barata de llegar al centro es utilizando el transporte público. En el caso de los autobuses, tienes varias opciones.

Autobuses 100 y 119 para ir del Aeropuerto de Praga al centro

Estos son los autobuses diurnos más solicitados para ir del Aeropuerto de Praga al centro:

  • Itinerarios: el autobús 100 sirve para llegar del Aeropuerto de Praga a la estación de metro de Zlicin, que conecta con la línea B. El autobús 119 va del aeropuerto a la estación de metro de Nádrazí Veleslavin, que conecta con la línea A. Desde esas dos estaciones, debes continuar en metro hasta las estaciones Mustek o Námestí Republiky (en el caso de la línea B), y Staromestská o Mustek (en el caso de la línea A). Esos trayectos constan de algo más de una decena de paradas y los viajes llevan unos 20 minutos.
  • Frecuencia: en ambos casos, hay un autobús del aeropuerto de Praga cada 7 o 20 minutos (dependiendo del momento del día en el que lo cojas).
  • Duración del viaje: unos 13 minutos en el 100 y unos 18 minutos en el 119.
  • Precios y billetes: un billete sencillo cuesta 32 coronas checas (CZK) y te permite viajar durante 90 minutos, incluyendo cualquier tipo de transbordo. Costará la mitad, 16 CZK, para niños entre 6 y 14 años y adultos de entre 65 y 69 años. Los niños menores de 60 y las personas mayores de 70 viajan gratis en Praga. Los billetes se pueden comprar en las máquinas expendedoras que hay en las terminales 1 y 2. Al entrar al autobús, tienes que validar el billete en la máquina dedicada a ello. Si vas a moverte mucho por Praga, debes saber que los billetes de un día completo cuestan 110 CZK, y los de 3 días 310 CZK.

Autobús nocturno para ir del Aeropuerto de Praga al centro

Si tu vuelo llega demasiado tarde al aeropuerto y los autobuses 100 y 119 no están operativos (suele ocurrir entre la medianoche y las 4-5 de la mañana), puedes coger el bus nocturno 510 y bajarte en la parada Divoka Sárka, donde debes tomar el tranvía nocturno número 51, que te llevará al centro.

Hay un servicio cada media hora y deberás pagar un extra de 16 CZK si llevas una maleta grande (la maleta de mano es gratuita).

Autobús Airport Express para ir del Aeropuerto de Praga a la estación de trenes de Praga

Otra opción algo más directa es el Airport Express,  que lleva del aeropuerto a la principal estación de tren de Praga (Praha Hlavní), situada al este del centro de la ciudad.

  • Frecuencia: hay un autobús cada 10 a 30 minutos, que parte de la Terminal 1 (para también en la 2).
  • Horarios: el último autobús parte del aeropuerto de Praga a las 21 horas. El primero sale de la estación de trenes hacia el aeropuerto a las 5.30 a.m.
  • Duración del trayecto: entre 30 y 35 minutos.
  • Precios y billetes: el billete de ida cuesta 60 CZK (la mitad para niños de entre 6 y 14 años) y se puede comprar directamente del conductor del autobús.

Para comprar los tickets de los autobuses sale mejor si lo haces en los quioscos situados en las terminales 1 y 2. Si a la hora de tu llegada están cerrados, siempre puedes comprarlos directamente del conductor, pagando en metálico y asumiendo un pequeño recargo.

Cuando subas al autobús debes validar el ticket en la máquina y podrás usarlo en los distintos transportes públicos de la ciudad durante los siguientes 90 minutos.

Seguro de viaje para viajar a República Checa

¿Eres de los que todavía piensa que un seguro de viaje es algo prescindible?
Un seguro a cualquier destino europeo de una semana para una familia con dos hijos puede costar unos 45 euros (no llega ni a los 7 euros por día). Nosotros recomendamos llegar al destino con un seguro standard que incluya un mínimo de 60.000 euros en hospitalización, repatriación, robo y gastos de anulación. Hemos probado varias compañías y las últimas veces hemos repetido con Iati porque todo ha ido a la perfección. Además tienes un 5% de descuento al venir de nuestra parte a través de este enlace.

Alquiler de coche en el Aeropuerto de Praga

La última opción es alquilar un coche y utilizarlo para llegar al centro o desplazarte a otra zona del país. Los grandes operadores mundiales habituales tienen oficina en el aeropuerto.

A través de nuestro buscador encontrarás las mejores ofertas para alquilar un coche en Praga y recorrer sus alrededores como las preciosas Pardubice, Moravia del Sur, Mikulov o Brno:

Taxi del Aeropuerto de Praga al centro de la ciudad

Si optas por el taxi puedes elegir entre un par de compañías oficiales que operan en el aeropuerto: Fix Taxi y AAA Radiotaxi. Los mostradores de contacto para ambas están situados en la zona de llegadas de las terminales 1 y 2.  Los vehículos los encontrarás al salir por la puerta.

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miércoles, 18 de septiembre de 2019

Excursión en velero a las Islas Cíes, Pontevedra

Había oído hablar de las Islas Cíes en muchísimas ocasiones.  De hecho, no hizo falta que el diario británico The Guardian afirmara, hace algo más de una década, que la Playa de Rodas, situada en la isla central de las tres Cíes, era la mejor del mundo. No eran pocos de los que la conocían que ya pensaban así.

Las Cíes son salvajes, duras y bellas a la vez, como una reina despiadada y justiciera en invierno – cuando el viento del Atlántico torna la vida en las islas en una auténtica prueba de supervivencia – , y amable y cálida en verano, cuando sus amplios arenales, lamidos por aguas transparentes, se llenan de bañistas. Entre medias, la primavera y el otoño son las estaciones preferidas por unos senderistas que encuentran aquí un paraíso formado por una densa y variada maraña de senderos.

Nosotros tuvimos la suerte de visitar las Cíes a bordo de un velero de 10 metros. Una de las mejores excursiones que he realizado en mucho tiempo.

Embarcando en el puerto de Vigo

En una semana de septiembre en la que costaba saber si nos encontrábamos en el Caribe o en Galicia, la mañana se despertó con un cielo raso y altas temperaturas. Además, soplaba una ligera brisa que más tarde nos ayudaría a navegar con las velas desplegadas y dejando el motor de lado.

Sobre las 9.30 de la mañana llegamos a la oficina que la compañía Sailway posee en el puerto y nos presentaron a Javier, quien sería el patrón de nuestro velero por un día.

Sailway es una compañía gallega que alquila barcos y lanchas, tanto con patrón como sin patrón, pero que también imparte cursos para titulaciones náuticas, tiene una escuela de vela y ofrece experiencias de navegación inolvidables.

El bueno de Javier se mostró cercano desde el primer momento. Al final del día, cuando nos despedimos de él con un abrazo, le definiríamos con la manida frase: “Gran Capitán… Y mejor persona”.

Tras dejar nuestros bártulos en la parte de los camarotes y soltar amarras, Javi encendió el motor y abandonamos el puerto con parsimonia.

Puerto de Vigo

¡Viento en popa y a toda vela!

En cuanto salimos a las oscuras aguas de la Ría de Vigo, la brisa – que, según nos comentó Javi tras leer el parte metereológico la pasada noche, era totalmente inesperada – nos permitió izar las velas mayor y génova (o foque) y poner rumbo a las Cíes.

Nuestro patrón alternaba explicaciones técnicas sobre cómo llevar un velero con historias de sus aventuras como navegante… Y como viajero. Encontré las primeras muy interesantes y las segundas me fascinaron e hicieron reír a partes iguales.

Novato al timón

Tras darme unos cuantos consejos sobre cómo aprovechar el viento para navegar en la dirección deseada, me atreví a coger el timón e intentar seguir sus enseñanzas. Para mí sorpresa – porque nunca fui muy hábil conduciendo nada en general – la cosa no se me dio mal y manejé el timón durante unos buenos tres cuartos de hora de la navegación… ¡Y sin embestir a ningún otro barco ni embarrancar en una playa!

Javier me comentaba que tenía que mantener la génova (vela más pequeña que la mayor y que se halla en la proa) siempre henchida, variando ligeramente el  rumbo cuando eso no ocurriera… ¡Sí, mi capitán!

Navegación hasta las Cíes

Javi y Avistu, dos lobos de mar

Navegando a vela, no tardamos demasiado en dejar atrás las aguas de la Ría de Vigo y salir a mar abierto.

En el camino pudimos apreciar, a lo lejos, bonitas playas y pueblos típicos de veraneo que comenzaban a sentir la cercana soledad del otoño, y, más cerca, decenas de bateas en las que los famosos mejillones de las Rías Baixas esperaban a ser recolectados.

Solo variamos nuestro rumbo hasta las tres islas Cíes para poder ver de cerca la actividad de un par de grandes pesqueros. En su cubierta, los curtidos marineros no cesaban la actividad. Comprobando la red, moviendo utensilios, clasificando el pescado capturado anteriormente… Y todo ello supervisado por un pequeño ejército de gaviotas, que en su perseverancia pensaban encontrar su propio avituallamiento.

Fondeando en la isla San Martín

Entretenidos con todas estas cosas, el paisaje y las historias de Javi, nos fuimos acercando a las Cíes.

El sol ya lucía alto y el calor era bastante considerable con lo que tenía unas ganas locas de zambullirme en esas preciosas aguas transparentes lo antes posible.

Frente a nosotros, la playa de Rodas aparecía tomada por un buen número de turistas, así que Javi puso rumbo a la isla Sur, también conocida con el nombre de Isla San Martín. No más de 10 personas paseaban por la dorada arena de la playa de la isla. Junto a ellas, 5 o 6 embarcaciones se mecían apaciblemente, ajenas a todo.

Fue allí donde fondeamos y descubrí, de una manera dolorosa pero reactivadora, lo fría que está el agua por estos lares. Subí al techo del velero y salté al agua de cabeza. Lo reconozco, a pesar de tener gafas de bucear para disfrutar del fondo marino, no duré más de 3 minutos en ese agua congelada. Eso sí, cuando subí de nuevo al barco, era un hombre nuevo.

Explorando la otra cara de las Cíes

Tras el bañito, pusimos rumbo norte y entramos en el estrecho canal de agua que separa las islas del Medio y Sur. Fue así como accedimos a la cara oeste de la isla Del Medio, también conocida como Illa do Faro (o Isla del Faro).

Esta parte mostraba escarpados acantilados de roca amarillenta y el mar batía sus bases con cierta furia, aunque, según nos contaba Javi, nada comparado con los violentos días de invierno. Aquí la navegación se hace algo más inestable y, como íbamos mal de tiempo, regresamos a la cara este para explorar la Isla del Faro.

La bella Illa do Faro

Javi nos acercó al muelle en el que atracan los grandes barcos que vienen de Vigo y descendimos a tierra.

Playa de Rodas

Una pasarela de madera parte del muelle y desemboca directamente en la Playa de Rodas. Cuando la tuvimos tan cerca, supimos por qué un importante medio inglés se había atrevido a colgarle el pesado cartel de “Mejor playa del mundo”.

La de Rodas es una playa realmente bella, con una arena blanca que parece refulgir bajo el sol y un agua de estilo caribeño, salvo por su temperatura. A su espalda, una pequeña laguna está separada del mar abierto por un antiguo dique que hoy ejerce de puente.

Para apreciar todo esto desde las alturas, os aconsejo que, como nosotros, toméis la senda que parte a la derecha en el primer cruce que os encontráis tras dejar la pasarela de madera.

Playa Area de Figueiras

El camino lleva, tras dos kilómetros de sendero, al Alto del Príncipe. Antes, hallaréis la playa de Area de Figueiras, menos concurrida – y también muy bella – que la de Rodas.

Vistas desde el Alto del Príncipe

Desde el mirador del Alto del Príncipe la estampa es de las más bellas que he visto en mi vida. Allá abajo, la combinación de colores es brutal. Por un lado, los acantilados muestran una mezcla de amarillo, marrón, gris y verde. Por otro, el mar es de azul intenso en el oeste, pero las aguas de la laguna aparecen grisáceas y las de la playa de Rodas azul turquesa. Completan la estampa los verdes árboles y los islotes que rodean al archipiélago, y que también forman parte del Parque Nacional de las Islas Atlánticas.

Cuando regresamos al barco, lo hacíamos maravillados.

Regreso al puerto de Vigo

Así da gusto comer en el mar

Eran ya las 3 de la tarde y me di otro baño rápido antes de degustar las sabrosas viandas que habían traído para nosotros. Comer una tortilla de patatas, empanada gallega, ibéricos, mejillones, quesos, y panecillos con salmón, fondeado frente a la playa de Rodas en un velero de 10 metros y con un solazo impresionante… Eso es algo que no voy a olvidar fácilmente.

Como tampoco olvidaré ese placentero viaje de regreso al puerto de Vigo, con musicón de fondo y la sensación de haber pasado un día espectacular en muy grata compañía.

Las Cíes, tal y como me habían contado, desprenden una magia y una energía especial. Y sé que volveré para pasar la noche en ellas. Prometido.

 

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